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6TO6 Iberian Tour · 100 PICOS: ¡Cuatro días de aventura al volante!

  • 13 nov 2025
  • 3 Min. de lectura

Actualizado: 13 nov 2025

Veinte años recorriendo Europa nos permiten afirmarlo sin dudarlo: los Pirineos son uno de los mayores paraísos para disfrutar al volante. Y puro disfrute fue precisamente lo que vivieron los sixters durante los cuatro días del Iberian Tour 100 Picos, sin importar que lloviera o incluso nevara.



El tour arrancó en Pamplona, donde los sixters se reunieron el pasado 6 de noviembre. Durante la tarde, el parking reservado del Hotel Castillo de Gorraiz fue llenándose poco a poco de deportivos, seguidos por numerosos aficionados que llevaban desde el mediodía esperando la llegada de los más de 30 coches participantes. Abrazos, risas y reencuentros marcaron el inicio de esta aventura, que comenzó oficialmente con la primera cena en un clásico sixter que nunca falla: el restaurante Rodero, con estrella Michelin.



El segundo día —y primero de ruta— ofrecía el gran plato fuerte de conducción del 100 Picos: 400 kilómetros de curvas enlazadas a través de puertos de montaña hasta Loudenvielle, destino de la primera etapa. Desde los primeros kilómetros tras dejar Pamplona, el recorrido serpenteó por carreteras reviradas hasta la preciosa población de Ochagavía. A partir de ahí comenzaron los grandes ascensos: primero el espectacular Puerto de Larrau, coronado y descendido de nuevo por su vertiente española, y después Belagua, donde se realizó una parada técnica en su refugio.



Desde Belagua, el convoy cruzó a Francia con el objetivo de llegar a Oloron-Sainte-Marie para almorzar en el restaurante Chilo, un referente gastronómico de la zona. La lluvia dio tregua durante la mañana, permitiendo a los sixters disfrutar de la conducción y de los paisajes en todo su esplendor. Por la tarde, la ruta atravesó puertos míticos del ciclismo, destacando el impresionante Col de Soulor. Un reagrupamiento en las cercanías de Lourdes dividió al grupo entre quienes se acercaron a visitar el santuario y quienes continuaron el recorrido hasta Loudenvielle, finalizando la jornada ya entrada la noche tras atravesar el Col d’Aspin.



El alojamiento elegido fue el Hotel Mercure Peyragudes, recientemente reformado. Allí, el restaurante se reservó en exclusiva para los sixters, que disfrutaron de un cóctel de bienvenida con champagne y productos locales, seguido de una completa cena.



La jornada siguiente amaneció incierta: lluvia intensa y previsión de abundante nieve ponían en duda la ruta programada. En el primer puerto, el Col de Peyresourde, el coche de avanzadilla informó de las primeras nevadas, aunque sin riesgo para continuar. Los sixters arrancaron puntuales, dispuestos a vivir la etapa más aventurera del tour. La combinación de lluvia, nieve y paisajes otoñales convirtió la conducción en una experiencia épica, recorriendo puertos como el Portillon o el Portet d’Aspet. Las condiciones meteorológicas, lejos de deslucir la jornada, la hicieron aún más memorable.



En el punto de avituallamiento, la organización ofreció una alternativa segura para acceder a Andorra por España a quienes no contaran con equipamiento de invierno. Ninguno aceptó la opción: todos prefirieron seguir la ruta original hacia el túnel d’Envalira. Antes de entrar en Andorra, se hizo una parada para comer en un encantador restaurante, y desde allí, los sixters pusieron rumbo directo al Hotel Hermitage. Las carreteras limpias y la nieve de fondo ofrecieron ese toque mágico que sólo condiciones como las que se dieron pueden dar.



Ya en el hotel, los participantes disfrutaron del espectacular spa antes de prepararse para la noche en Andorra la Vella. Algunos bajaron antes para participar en una exclusiva clase relojera impartida por IWC en la joyería Pons 1845, donde pudieron desmontar un movimiento mecánico y descubrir los secretos de la marca. Después, el grupo se reunió para un cóctel en la joyería, con la posibilidad de conocer —y adquirir— piezas especiales de IWC.


La última cena del tour tuvo lugar en Hincha, el restaurante de Nandu Jubany, donde los sixters disfrutaron de un completo menú degustación con los platos más emblemáticos y una excelente selección de carnes. La abundante nevada obligó a cancelar la actividad prevista en el circuito de Pas de la Casa, pero la organización respondió con una alternativa que tuvo muy buena acogida: una noche extendida en Unnic, con casino y discoteca, que cerró el evento con el mejor ambiente posible.



El domingo amaneció soleado. La salida se retrasó ligeramente, pero la organización preparó una ruta para todos los participantes, incluidos los que se unieron en Andorra. El Iberian Tour 100 Picos finalizó con una comida en la Formatgeria de Llívia, poniendo punto final a una edición que reafirma la esencia de los eventos 6to6: conducción, convivencia y recuerdos compartidos.



Cuanto más duras las condiciones, más intensas las emociones. Ahora los sixters ya miran hacia las rutas de Navidad, los clásicos de principio de año y los próximos grandes desafíos: el Collection Tour Marruecos y el ET26.



 Se avecina una temporada inolvidable.

 
 
 

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