En la planta de Nissan de Yokohama, sólo 4 personas pueden poner su nombre en el modelo más emblemático de la firma, el GT-R. Los 4 takumi, como se denomina en Japón a los maestros artesanos, montan de forma manual los motores VR38 de doble tubo.

Nissan impone así la calidad y artesanía en un sector que en el último siglo ha sufrido la total automatización. En las salas dónde trabajan los takumi, se ven técnicas de montaje manual y a unos orgullosos artesanos que trabajan con el orgullo de los vehículos de Nissan.

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