El Mercedes-AMG GT es uno de los vehículos más espectaculares de la firma de la estrella. Los alemanes han conseguido con él un vehículo de referencia tanto para los que buscan el máximo lujo como para los que quieren disfrutar de la conducción más dinámica y espectacular. Tras su presentación en 2014, Mercedes ha ido lanzando distintas versiones para adaptarse aún más a cada tipo de cliente.

De este modo, tras ocho años en el mercado, hay las versiones coupé GT, GT S, GT C y GT R, cada una más deportiva que la anterior. Por otro lado, también hay disponibles la GT y GT C Roadster, para los que les gusa disfrutar del sol durante la primavera y el verano. Ahora, a sus variantes descapotables se les suma la GT S Roadster, una versión a medio camino entre la GT, la estándar, y la GT C, la más deportiva sin contar la GT R, la más extrema.

El Mercedes-AMG GT S Roadster llega para combinar una conducción dinámica y muy deportiva en un vehículo muy atractivo y cuidado para ofrecer la máxima deportividad con los mejores acabados. Estéticamente es prácticamente igual que la versión coupé, tomando el frontal del AMG GT C, más deportivo, con sus enormes entradas de aire, su parrilla Panamericana y su aerodinámica activa. Sin embargo, su trasero es mucho más elegante y estilizado que el de su hermano, que es más musculado y agresivo. Así, la principal diferencia en comparación con la variante coupé es la incorporación de la capota retráctil.

En el interior, siguiendo la misma línea, Mercedes no varía pero ofrece los acabados más sofisticados con la tapicería de serie en cuero/microfibra. Opcionalmente, hay la opción de cambiarlo por cuero nappa. De serie, el nuevo GT S Roadster incorpora el paquete interior AMG Silver Chrome Interior, con molduras cromadas en tono plateado para ofrecer un contraste muy elegante.

Mecánicamente, la cosa no cambia y desde Affalterbach han decidido mantener el poderoso V8 biturbo de 4.0 litros y 529 CV. Toda una joya para disfrutar del buen tiempo sin renunciar a las mejores prestaciones.