La competición por crear el coche más rápido del mundo ya no es solo cosa de los fabricantes. Bugatti, Hennessey y Koenigsegg hace ya tiempo que tienen un problema común, los neumáticos. Mientras que el récord actual lo ostenta el fabricante sueco gracias a su modelo Agera RS, que consiguió llegar a los 457 km/h el pasado otoño, arrebatándoselo al Hennessey Venom GT. Anteriormente, también lo tuvo el Veyron.

Ahora, Hennessey ha creado el Venom F5 y aseguran que podrían llegar a los 482 km/h (300 mph) y Bugatti no duda en asegurar que, si los neumáticos no lo permiten, su Chiron con motor W16, cuatro turbos y 1.500 CV podría no alcanzar jamás su velocidad máxima. Mientras, Koenigsegg es el rey.

La solución podría estar próxima, ya que, como aseguró Eric Schmedding en Bloomberg, product manager de Michelin, están a punto de crear unos neumáticos que soporten las exigentes condiciones que proponen estos modelos. Según Schmedding, están a punto de presentar un juego capaz de romper la barrera de los 482 km/h, y quién sabe si incluso tocar los 500, un hecho que les convertiría en suministrador exclusivo de estos hiperdeportivos, que verían como Michelin es la única marca capaz de satisfacer sus demandas.