Las 24 Horas de Le Mans es la carrera más dura del mundo, no solo para los pilotos y los equipos, sino para todos los actores que trabajan para que un vehículo avance. Una de las claves de la competición es la palabra resistencia, ya que los pilotos deben mostrar una capacidad física y mental impecable para ganar, pero los componentes del vehículo deben estar a la altura, incluidos los neumáticos. Más aún cuando las reglas limitaron las gomas disponibles para la carrera a 28 para los entrenamientos y el calentamiento y a 52 para la carrera, para un total de 12 juegos completos sin contar las gomas comodín.

Toyota preparó sus vehículos apostando muy duro por las 24 Horas de Le Mans y conseguir, por fin, la ansiada victoria en la prueba francesa. Incluso se hicieron con los servicios de Fernando Alonso, quien deseaba tanto como ellos la victoria para acercarse un poco más a su tan deseada ‘Triple Corona’. Para ello, el equipo Toyota Gazoo Racing confió la tarea de ‘calzar’ sus LMP1 a Michelin, el fabricante de neumáticos más conocido del mundo, y la elección no les fue nada mal.

Con unos vehículos diseñados para ganar y unos pilotos ansiosos de triunfo, Michelin proporcionó las 80 gomas para los dos LMP1 que el Toyota Gazoo Racing y la firma japonesa, junto con la francesa, se hicieron con los dos primeros escalones del podio tras una carrera en la que, salvo unos problemas iniciales, dominaron de cabo a rabo.

Michelin ha conseguido desarrollar unos neumáticos capaces de recorrer hasta 700 kilómetros a una velocidad media de más de 220 kilómetros por hora y preparados para soportar el alto nivel de desgaste que comporta la prueba francesa. La fiabilidad de Michelin es tal, que todos los equipos de LMP1 apostaron por la marca y, en las demás categorías, la gran mayoría de los equipos abogaron por utilizar también gomas Michelin. Además, la marca ‘calzó’ al ganador de todas las categorías, demostrándose que no solo Toyota eligió bien sus neumáticos, sino que Michelin asegura resultados.