> El sustituto del California es un cupé-cabrio de techo rígido y sensuales formas animado por un motor V8 de 3,8 litros que rinde 600 CV de potencia.

> El modelo más “accesible” del Cavallino es un 2+2 de estilo sugerente y elegante para conjugar deportividad y viajes de placer desde 215.000 euros.

Portofino es un privilegiado enclave de la Riviera italiana, cercano a Génova, que durante décadas ha ejercido de refugio de la jet-set. Este glamuroso y distinguido paraíso vacacional, otrora pequeño pueblo pesquero, y polo de atracción de estrellas del Hollywood dorado a magnates de los negocios en busca del anonimato ha sido el evocador nombre elegido por la firma de Maranello para bautizar a su última creación, el Ferrari Portofino.


Pasa por ser el nuevo modelo de “acceso” a la gama de la marca, marcada tradicionalmente por su especial afán prestacional y por versiones de ultra-alto rendimiento animadas por legendarios motores V12. Sin embargo, en esta ocasión, Ferrari es noticia por lanzar (o más bien renovar) un automóvil diferente, alejado a su manera de la radicalidad y la agresividad de la firma. La marca atiende con este desarrollo a un perfil de cliente que es nuevo en la “familia” –para el 70% de sus propietarios será su primer Ferrari–, que lo usará con asiduidad, entre semana y también para viajes de fin de semana, utilizando incluso, un 30% de ellos, las plazas traseras de forma regular.
Sucesor del California, que nunca llegó a gozar del favor de los verdaderos entusiastas de la firma, el Portofino espera reconducir la trayectoria del modelo de techo duro descapotable de Ferrari. Para ello, los responsables del Cavallino Rampante se han inspirado en las formas del mítico Daytona y han diseñado un estilizado cupé pero dotado de una capota rígida escamoteable que da paso a un bello descapotable con configuración 2+2 ideal para disfrutar del viaje y del paisaje en compañía.


Sus plazas traseras son muy limitadas –aptas sólo para niños o adultos de talla pequeña–, sin embargo, su maletero ofrece un espacio suficiente (292 litros) para el equipaje de una escapada, o incluso para un viaje de largo recorrido utilizando el espacio tras los asientos delanteros. Con ello, Ferrari logra recrear el concepto clásico de Gran Turismo (un deportivo confortable con una cierta versatilidad de uso para viajar cómodamente).  El Portofino, que mide 4,59 m de longitud, cambia de fisonomía en sólo 14 segundos, el tiempo que tarda su techo en replegarse bajo la tapa del maletero; una operación que puede realizarse en marcha si es a menos de 40 km/h. Entonces, sus ondulantes curvas lucen, si cabe, más armoniosas todavía, haciendo gala de una extraordinaria elegancia, al tiempo que le proporcionan una eficaz y favorable aerodinámica a su carrocería.
Bajo el capó delantero alberga un bloque V8 de 3,8 litros sobrealimentado por un turbo que rinde nada menos de 600 CV de potencia, lejos de aquellos “escasos” 460 del primer California, ampliados luego a 560 en la última versión T. Y como en cualquier Ferrari que se precie de serlo, el bramido de su mecánica capitaliza buena parte de la atención y el deleite tanto de quien lo conduce como de quien lo admira. La sonoridad aguda que emana de sus cuatro salidas de escape pone los pelos de punta a cualquier régimen, pero a medida que el cuentavueltas asciende hacia la zona roja, situada por encima de las 7.500 vueltas, el alarido que emite hiela, directamente, la sangre de sus ocupantes. Y eso tendiendo en cuenta que, a priori, el enfoque de este vehículo es algo más sereno y “relajado” que el de otros modelos de la exclusiva gama Ferrari. Su velocidad máxima es de 320 km/h, su registro de aceleración de 0 a 100 km/h es de sólo 3,5 segundos mientras que la distancia que emplea para detenerse por completo de 100 a 0 es de sólo 34 metros, gracias al infatigable equipo de frenos carbonocerámicos que equipa. Por otra parte, el consumo medio homologado certificado por la marca es de 10,7 l/100 km y el peso total del conjunto se sitúa en los 1.739 kilos.


En su interior, se mantienen los rasgos de identidad de Ferrari: además del tradicional y artesanal revestimiento completo de cuero, destacan unos asientos deportivos envolventes en este caso aligerados gracias a una estructura de magnesio para lograr unos respaldos más finos que liberen espacio para las plazas traseras.Otro elemento icónico es el volante achatado en la parte inferior con levas fijas para el cambio automático de siete velocidades, sin mandos satélite para los intermitentes y los limpias, y con el famoso manettino para gestionar los diferentes programas de conducción (Confort, Sport y ESC-Off). Como en el GT4 Lusso, el Portofino ofrece también la opción de una equipar una pantalla secundaria en el salpicadero del acompañante para visualizar diferentes parámetros informativos del vehículo: velocidad, RPM, etc.
Hace a penas unos días, la marca ha realizado los primeros test drives para la prensa, organizados en la región de la Apulia, al sur del país, para dar a conocer todos los detalles de su nuevo modelo, cuya producción de todo un año ya está vendida. El precio de partida del Ferrari Portofino en el mercado español arranca desde 215.229 euros.