> El superdeportivo definitivo aligera en 18 kg su peso y sigue confiando en su descomunal bloque de 8 litros y 16 cilindros en W con 1.500 CV.

> Chasis más firme, control vectorial del par y limpiaparabrisas de carbono, algunas de las novedades de la versión Sport del impactante Bugatti Chiron.

Fiel a su cita con la historia, Bugatti siempre sorprende en la muestra helvética con alguna versión, serie especial o one-off con el que asegurarse buena parte de las miradas y el protagonismo durante el Salón de Ginebra. En esta ocasión, la estrella de su stand es el nuevo Chiron Sport, una reinterpretación aún más deportiva y radical de su espectacular bólido de 1.500 CV, el hypercar de lujo definitivo.

Con una configuración de chasis más firme combinada con componentes más livianos, la firma alsaciana promete un manejo aún más nítido y una agilidad todavía más estimulante pero sin comprometer el carácter excepcionalmente exclusivo y el majestuoso confort de este audaz prodigio de la ingeniería mecánica.

Sus principales y expresivas características de diseño exterior se mantienen inalterables, más allá de la presencia del dorsal 16 (en referencia al número de cilindros de su motor) pintado en la rejilla frontal, y un espectacular rojo “Italian Red” combinado con el negro para conformar un ardiente acabado bitono que le aporta una dosis extra de pasión a su subyugante perfil.

Entre las modificaciones más sustantivas del Chiron Sport figura una reducción de peso de 18 kg gracias al empelo de materiales más livianos, como unas llantas de aleación más ligera (-1,4 kg cada una), brazos de limpiaparabrisas de carbono –la primera vez que se emplean en la industria– y barra estabilizadora y cubiertas para el motor también de este material.

La revisión de componentes ha permitido bajar de los 1.990 kilos para ganar alguna décima más al crono empleando el mismo propulsor 8.0 W16 de cuatro turbos 1.600 Nm de par y 1.500 CV de potencia. Así, aunque sus prestaciones siguen siendo las mismas (unos estratosféricos 2,5 segundos para el 0-100 y unos no menos brutales 6,5 para el 0-200), el Sport es más rápido que el Chiron “convencional”. En concreto 5 segundos más velozen el trazado Handling de la pista de pruebas de Nardó gracias –sobre todo– a una puesta a punto más dinámica.

Cuenta con amortiguadores un 10 % más firmes, dirección recalibrada de respuesta más rápida y diferencial con reparto de par activo (torque vectoring) en el eje trasero para mejorar su capacidad de tracción.

Esta hermosa bestia, con detalles interiores acabados en aluminio anodizado negro, tiene un consumo de combustible a la altura de sus registros y prestaciones: nada menos que 35,2 l/100 km en ciudad, 15,2 en carretera y 22,5 litros en ciclo combinado con unas “muy sostenibles” emisiones de CO2 de 516 gramos.

El Sport, que también estrena un nuevo sistema de escape de cuatro salidas, estará disponible además de en la atractiva combinación rojo-negro mostrada en Suiza, en el precioso color azul Francia (French Racing Blue) tan característico de los autos de carreras de la marca en la década de los años veinte y treinta, o bien en color “Gris Rafale”. Su precio antes de impuestos: 2.650.000 euros, “sólo” un cuarto de millón más que el Chiron “normal” (si es que algún Bugatti puede ser considerado como un coche normal).

E incluyendo el paquete de color y la configuración de interiores opcional, la unidad del Chiron Sport mostrada en Ginebra tiene un precio de 2.980.000 euros (3.672.000 dólares en el mercado americano), lo que probablemente lo convierte en el coche de producción más caro mostrado en el Salón de este año, abierto hasta el próximo 18 de marzo.